sábado, 15 de noviembre de 2014

La misteriosa fuerza de la fragilidad


Por: Graziella Pogolotti
Celia María Hart Santamaría nos dejó preciosos testimonios sobre Haydée, su madre, publicados ahora, junto a otras evocaciones, por Ojalá. Las remembranzas íntimas revelan rasgos esenciales de aquella excepcional personalidad. Cuando ya Haydée no estaba entre nosotros, Celia María visitó la cárcel de Guanajay. La minúscula celda, compartida con Melba, tenía un duro y estrecho camastro. Fue un difícil tiempo de silencio, después de los preparativos del Moncada, el combate, los ojos arrancados del más querido entre todos los hermanos y el cuerpo destrozado de Boris, el novio.

viernes, 2 de mayo de 2014

Apuntes para una canción a Yeyé

Por:  Silvio Rodríguez
Quien indague por qué Casa de las Américas nos abrió sus puertas para que cantáramos en febrero de 1968, debe saber que aquel ademán solidario no salió del vacío, y menos porque abundaran noticias felices sobre los jóvenes trovadores. Por entonces era habitual que nos precediera una aureola de conflictivos, palabrita que solía usarse como sinónimo de “ten cuidado con ese”. Quizá por ello, antes de la primera invitación a cantar, Haydeé Santamaría en persona se reunió con nosotros y se informó de primera mano de nuestras procedencias y correrías, así como de nuestra forma de entender temas universales y del patio.
¿Qué determinó el interés inicial? Alguien dijo que quien primero le habló a Haydeé de aquel grupo de trovadores fue Santiago Álvarez. Lo creo, porque conocí bien a Santiago. ¿Cómo fue la comunicación inicial con ella? Aunque parezca raro, en cierta medida por nuestro repertorio. Digo que puede parecer extraño porque llegamos por un auspicio del Centro de la Canción Protesta y nuestro arsenal no era pródigo en el tipo de canción que solía clasificarse como tal. Es decir, cuando llegamos frente a Haydeé habíamos escrito escasos temas sobre la guerra en Viet-Nam, la discriminación racial y el antimperialismo.

jueves, 24 de abril de 2014

Haydée habla del Moncada (+ fragmentos libro)

“El Moncada no hubiera sido nada sin la firmeza de los que murieron y sin la firmeza de los que vivieron”
Haydée Santamaría Cuadrado

Fragmentos de una charla ofrecida por la compañera Haydée Santamaría sobre el asalto al Cuartel Moncada, en la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de La Habana. 13 de julio, 1967. “Año del Vietnam Heroico”.


jueves, 17 de abril de 2014

Carta de Gabriel García Márquez a Haydée


Nota: A  propósito de la muerte del Gabo dejo esta carta que hace 44 años le escribió a Haydée. 

Barcelona, 20. VIII.701
Mi querida Haydée:

No te imaginas qué contento estoy con la noticia de que hay un Macondo2 cubano, y cuánto me emocionó conocer por tu discurso los pormenores de su nacimiento. No tengo ninguna preocupación por su destino: ese Macondo resistirá a todos los vientos, porque no ha sido creado bajo el signo de la soledad, como el otro, sino bajo el signo milenario de la solidaridad. Será un pueblo indestructible, ya lo verás.

lunes, 10 de marzo de 2014

jueves, 20 de febrero de 2014

Mujeres que hicieron historia

Publicado por Amaya Saborit Alfonso en granmacubaweb.cu
Las páginas de una nación se construyen sobre sueños, deseos, vidas... se construyen sobre sangre, valor y entrega. Rememorar episodios de la vida de estas dos mujeres hace no solo admirar la trayectoria de quienes supieron defender sus ideales patrióticos, si no, repensar y vivenciar sus momentos, sus decisiones y su visión revolucionaria.
Para nadie resultan ajenos los sucesos acontecidos en el cuartel Moncada ni la historia de quienes marcaron pautas en el camino hacia la realización valedera de nuestra Revolución: Melba Hernández Rodríguez del Rey y Haydée Santamaría Cuadrado son mujeres que forman parte de esa historia. Una historia plagada de líderes, de compatriotas insignes, de héroes verdaderos.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Los que manchan la Patria, la historia sepulta*



Un mal cubano, como lo llamó Haydée Santamaría Cuadrado, delató a los revolucionarios que tomaron el Hospital Saturnino Lora, durante los sucesos del Moncada. Aquel «individuo», cuyo nombre pocos saben, frustró de un tajo la esperanza de vivir de una veintena de jóvenes, quienes también, de alguna forma, luchaban por él.