miércoles, 31 de julio de 2013

De la mano de los Santamaría


De la mano de Haydée conocí de los sucesos del Moncada. De su mano he aprendido a ser también más revolucionaria. Por esa pasión que sin estar viva físicamente sembró en mí, son estos trabajos dedicados a ella, en su mayoría y a sus dos grandes amores asesinados en julio de 1953: Abel y Boris.

A Yeyé, porque una bala no puede terminar el infinito
Hace hoy 32 años Haydée Santamaría decidió desaparecer, tal vez por la memoria triste del Moncada. Los ojos de su hermano Abel sumergidos en una palangana y los testículos de tu novio Boris fueron recuerdos desgarradores. Cuentan los que la conocieron bien, que asistía callada a los actos por el 26 de julio en Santiago de Cuba y se encerraba hasta el otro día en su cuarto. Leer más…

viernes, 26 de julio de 2013

No hay disparo contra la poesía


Por Fidel Díaz 28 de julio de 2010
 Buscaba en Internet alguno de los poemas dedicados a Haydeé Santamaría para recordarla este 28 de julio, a 30 años exactos de aquel disparo con que se quitó la vida. Apareció entonces una carta que escribiera la propia Haydee como un tiro al Che en Bolivia. Al leerla me di cuenta que no habría mejor manera de traerla que sacando otra vez a la luz esas líneas.
La carta está dirigida al propio Che, pasándole por encima a la muerte, a esa muerte a la que tantas veces tuvo que tratar cara a cara, hasta perderle el respeto, ignorándola, quizás porque sabía que solo hay vida y obra, y no hay disparo capaz de sepultar la huella de amor que se deja. Llegó hasta sentir pena de vivir, viendo caer a tanto compañero valioso, entrañable. Su sensibilidad, esa poética con que escudriñaba cada detalle humano, la llevó a cargar los recuerdos de cada hermano y con ellos empujar la revolución para todos.

viernes, 19 de julio de 2013

El Moncada en versos


Varias son las canciones y poemas que dedicaron los cubanos a la gesta del Moncada. Inspirados en aquel centenar de hombres y mujeres que se alistaron para darle una lección al tirano, surgieron los más emocionantes versos y las más hermosas melodías.
 Desde Raúl Gómez García, integrante de aquel movimiento revolucionario y quien antes de morir dejó a Cuba sus versos, hasta los jóvenes de la nueva trova, he aquí una pequeña selección de los temas y poesías que más se cantan y declaman en la Isla.

lunes, 1 de julio de 2013

Su heroica resistencia lo inmortaliza ante la historia.-Fidel


La primera información sobre Abel Santamaría Cuadrado que se tuvo en los días del Moncada fue una fotografía tomada a un militar durante la requisa que estos efectuaron en la Granjita Siboney. El individuo posaba ante la cámara con lo que consideraba un gran trofeo y una prueba irrefutable de la condición "negativa" de los asaltantes del Moncada y en particular de Abel. El referido "trofeo de guerra", era un libro de Lenin con la firma autografiada, muy clara, de Abel Santamaría.
 En los días del Moncada aquello podía ser considerado un crimen político. La Guerra Fría estaba en su apogeo. Eran los tiempos de la "cacería de brujas", de la persecución de los intelectuales supuestamente comunistas, entre ellos los famosos Diez de Hollywood como el gran actor, de todos los tiempos, Charles Chaplin. 

domingo, 23 de junio de 2013

El secreto de sus ojos

Publicado por Antonio Rául Oliva Leyva
 ¿Cómo se le saca el ojo a un hombre sin que se desangre? ¿Cómo y por qué, sencillamente, hacérselo a otra persona, a sangre fría, por puro morbo, por puro odio?

Si los ojo son la ventana del alma, entonces la de Abel Santamaría debe haberse desparramado como la neblina de la mañana por la sala de torturas del Cuartel Moncada.
Sus verdugos ni cuenta se dieron, o no tenían con qué percibirla ni por qué hacerlo; por es continuaron macabramente jugando a las Parcas, indiferentes ya ante tanta sangre.
¿Pierde el ojo su color, mengua la fuerza con que se clavaba en otros ojos mientras yace en una palangana, fuera de su cuenca, como un huevo fuera del nido? Dicen que sí. Entonces, ¿cómo supo Haydée que eran los de su hermano los que le mostraban? ¿Pensaría acaso que era una broma desalmada de sus captores? ¿O es que nunca puso en duda que estos no vacilarían en cometer tal abominación?

domingo, 16 de junio de 2013

De cómo llegué, apasionadamente, al Moncada


Siento una peculiar pasión por los combatientes y los hechos del Moncada. Las primeras imágenes desgarradoras del 26 de julio de 1953 las vi en las páginas del libro Moncada, donde guardaba mis cuquitas. Debe ser por ello que yo también jugaba a la “clandestinidad” o combatía junto a Fidel, Abel y Haydée en aquellos días de carnavales en Santiago de Cuba.
Cuando por fin fui creciendo, comprendí mejor la trascendencia de aquellos hechos. Y mi primera visita al Cuartel Militar, convertido hoy en museo y escuela, fue como reencarnar aquellos protagónicos de las escenas de asaltos y luchas contra la tiranía batistiana que me inventaba con mis muñecas de papel.
Fue la foto de José Luis Tassende, a punto de morir y mirando fijamente a la cámara, la más impactante para mí. Aún lo es.
Por eso este compendio que me regalo para quienes aún no conocen esta etapa triste, valiente y trascendente en la historia cubana.

miércoles, 12 de junio de 2013

Abel y Haydée: raíces encrucijadenses

Abel y Yeyé de pie
Por: Narciso Fernández Ramírez
10 de Junio de 2013

Encrucijada, tierra de encuentros, de idas y venidas, tiene la dicha de ser la cuna de mujeres y hombres ilustres. Allí nació Jesús Menéndez, el negro noble de corazón inmenso y nombre de redentor, en su caso, de los obreros azucareros. De esa zona era Nicolás Monzón, el médico comunista que tanto bien hizo a los desposeídos, amigo de Mella y uno de sus doctores de cabecera durante la huelga de hambre de 19 días del líder estudiantil.
Allí también germinó la simiente del matrimonio de Benigno Santamaría y Joaquina Cuadrado. En Encrucijada nacieron Abel y Haydée; el primero, el más generoso e intrépido de los jóvenes asaltantes del Moncada; y la segunda, su querida hermana Yeyé, la heroína, junto a Melba Hernández, de la acción valiente del 26 de Julio de 1953, que encendió la llama de la Revolución Cubana.